 Los delincuentes, le pedían 30 mil pesos para devolver al chico. La llamada, se informó ni bien recibieron en casa de los Sheridan, fue realizada desde dentro de la Cárcel de San Cayetano, y tenían toda la información y datos concretos sobre el menor, y la familia. En la desesperación, y mientras recibían uno y otro llamado al teléfono particular de la familia y a un celular.
Luego de varias idas y venidas, los Sheridan se dieron cuenta de la falsedad de la amenaza. Cuando pudieron comunicarse con el chico, que había ido a entrenar a un club, sus familiares se tranquilizaron.
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