“Soy instrumentista de vientos, empecé a estudiar música por mi madre a los ocho años en el Conservatorio de la Ciudad de Córdoba. A los 16, viene una persona, se acerca y me pregunta si podía tocar folklore, cuando lo mío era tocar clásicos. Me pidieron si podía tocar la flauta traversa en el folklore y ahí arranqué”, señaló Marcelo. De igual manera, comentó que fue como empezar a estudiar de nuevo debido a que “tenía que conectarme con lo que estaba tocando, sin partitura, era un universo nuevo; creo que ahí nace la libertad de poder encontrarnos mientras estamos tocando y construir sonoridad”. En ese momento, afirmó Marcelo Rivero, con 16 años estaba feliz porque podía financiarse a sí mismo en lo que más le gustaba.
Con respecto al zamba, enunció: “me pasa algo muy particular que me piden mucha zamba, los discos tienen un 50% de zamba y todo lo demás es otros ritmos”. Destacó que es el ritm más reproducible y le permite llegar al cancionero popular de Argentina, a lo que agregó que “salimos en Jesús María como Distinción de Valor, el zamba me abrió las puertas tanto a los festivales como a las personas”. Marcelo funda el grupo Rivera Folk en 2017, el cual posteriormente se convierte en su nombre artístico, según el mismo aseveró; sus discos son ‘Altamar’ y ‘Raíces’. Actualmente, no solo se desempeña en la flauta sino también como en la voz principal, la guitarra y es docente musical.
“Tengo muchos amigos del litoral y no he ido nunca a cantar por esa zona. Siempre me llama con esta idea maravillosa de poder hacer el chamamé y todas las vertientes folclóricas que nacen en ese maravilloso espacio. Cuando lo planteo en clases con mis alumnos, trato de compartirles esta emoción que me da cada uno de estos lugares de la Argentina y particularmente el litoral, que abraza de una manera amorosa, de una manera atenta, el folclore de esa región”, se refirió.
En cuanto al nombre de la banda, Rivera Folk, describió que su padre dio origen al mismo. “De alguna manera él me enseño como artista antes de nacer, era bailarín folclórico frustrado porque sus padres no lo dejaron. Él abrazo y buscó en alguien que pudiera reproducir algo que tenía en el alma y acá estoy yo llevando su semilla”, subrayó.
Por último, referido a la Provincia de Córdoba quien mencionó que se siente una crisis en dicho lugar, reflexionó: “son los momentos más oportunos para el arte; el arte te permite libertad, tiene la capacidad de romper cadenas y que el imaginario pueda decir lo que queda callado por los gritos e insultos”. Sentenció, asimismo, todas “las cosas feas” que se reproducen en los medios y redes sociales. “La vida siempre se hace lugar”, concluyó.