La jornada comenzó en el pórtico de acceso a la ciudad, desde allí, la columna de personas inició su marcha recorriendo el Acceso Oeste, para luego empalmar con la Ruta Nacional 119. Tras avanzar en un clima de oración, cantos y agradecimiento, el contingente llegó a la intersección de las "Cuatro Bocas", donde dobló hacia el destino final por la Ruta 126.
Para garantizar que la manifestación de fe se desarrollara con total normalidad, se desplegó un importante operativo de asistencia y prevención. Los peregrinos estuvieron permanentemente acompañados y cuidados por la Policía Local, DIrección de Tránsito, Bomberos Voluntarios y una ambulancia del Hospital Civil, que acompañó la marcha.
Al arribar al predio de la Virgen María Auxiliadora, llegó el momento de la celebración de la Santa Misa, la cual estuvo a cargo del Párroco Néstor Belmont, referente de la comunidad de Don Bosco.
Durante su homilía, el Padre Belmont destacó el espíritu de comunión de los curuzucuateños, instó a mantener encendida la llama de la esperanza y bendijo a las familias presentes.
Al finalizar la celebración litúrgica, y como ya es una hermosa costumbre de hospitalidad, se compartió entre todos los peregrinos un riquísimo chocolate caliente acompañado de bollos, ideal para reponer energías y sellar un domingo de profunda fraternidad y fe comunitaria. Para los que quisieran volver en vehículo se encotraban tres unidades de Curuzu Bus para el regreso a la ciudad.