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Miércoles 26 de Agosto de 2026

Angélica Romero, una curuzucuateña que cumple su sueño en la AFA y lleva a Curuzú Cuatiá como bandera

De representar a su ciudad en distintos deportes durante su juventud a formar parte de la estructura de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). 


Esa es la historia de Angélica Romero, una curuzucuateña que hoy desarrolla su trabajo junto a las selecciones argentinas y que regresó a su ciudad para reencontrarse con amigos, recorrer sus calles y recordar sus raíces.
Romero se desempeña como utilera de las selecciones argentinas de futsal femenino y actualmente forma parte del equipo de trabajo de las distintas categorías, entre ellas la Sub-20, que se prepara para disputar el Sudamericano en Venezuela. También acompañó a la Selección Sub-17, que recientemente consiguió la medalla de oro en los Juegos ODESUR.
“Es un trabajo bendecido el que tenemos de poder estar en la Selección Argentina”, expresó Romero durante una entrevista con Diario de Curuzú y Radio Horizonte 94.1, al referirse a la posibilidad de trabajar en el ámbito del fútbol argentino y acompañar a las selecciones nacionales.
Su llegada al mundo del deporte de alto rendimiento fue el resultado de un largo camino. Romero recordó que, después de finalizar sus estudios secundarios, se trasladó a Santa Fe para estudiar Educación Física. A lo largo de los años trabajó en distintos ámbitos y pasó por instituciones como Boca Juniors, además de desempeñarse como docente y brindar clases de tenis. “Yo no tenía pensado estar en este lugar. He pasado por varios lugares, estuve en Boca, di clases de tenis, estuve en colegios y la verdad que gracias a Dios hoy estoy acá en la AFA, que es un lugar soñado para todo el mundo”, relató.
Su trabajo también le permitió vivir momentos únicos, compartir espacios con grandes figuras del fútbol mundial y conocer personalmente a dos de los máximos referentes de la historia del deporte argentino: Diego Maradona y Lionel Messi.
Uno de los momentos más significativos de su trayectoria fue el encuentro con Lionel Messi. Romero contó que, luego del campeonato mundial obtenido por la Selección Argentina en Qatar 2022, pudo cumplir una particular promesa relacionada con un tatuaje. “Le prometí que si salían campeones del mundo en 2022 quería después que me firmara el brazo, y él me dijo: ‘Yo te voy a cerrar el tatuaje con una firma mía’”, recordó. Para Romero, ese encuentro también permitió confirmar la sencillez de Messi detrás de la figura mundial: “Es un chico muy sencillo y la verdad que se merece lo mejor”.
La curuzucuateña explicó que trabajar dentro del predio de la AFA le brinda además la posibilidad de compartir diariamente espacios con jugadores y figuras que millones de personas sueñan con conocer.
A pesar de los años y de las responsabilidades que implica trabajar junto a las selecciones argentinas, Romero aseguró que mantiene intacto su vínculo con Curuzú Cuatiá. “¿Cómo no se va a extrañar?”, respondió al ser consultada sobre su ciudad natal.
Durante su estadía visitó amigos y recorrió distintos lugares, después de varios años sin regresar. Pero su manera de mantener presente a Curuzú va mucho más allá de una visita. “Yo siempre, en cada torneo que voy, salgo con una bandera de Curuzú. Jamás me olvidaré de dónde salí”, afirmó con orgullo. También recordó sus primeros años, cuando representaba a Curuzú en diferentes disciplinas deportivas durante su etapa escolar. Un mensaje para quienes persiguen sus sueños Desde su experiencia, Romero dejó un mensaje especialmente dirigido a los jóvenes de su ciudad: nunca abandonar los sueños y continuar trabajando para alcanzarlos. “Que sigan luchando por sus ideales, que sigan luchando por sus sueños.
Hay cosas que se dan sin pensar”, sostuvo. Y agregó: “Siempre hay que seguir luchando. Cuando uno quiere, puede. Hay que seguir adelante, siempre pensando bien y trabajando, porque eso es lo que hace progresar a uno”.
Hoy, Angélica Romero vive una realidad que alguna vez parecía imposible: trabajar en la AFA, acompañar a las selecciones argentinas y compartir momentos con algunas de las máximas figuras del fútbol mundial. Sin embargo, entre los grandes escenarios y las camisetas de la Selección, hay algo que permanece inalterable: su orgullo por ser curuzucuateña y llevar el nombre de su ciudad como bandera allí donde le toca estar.



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